Introducción Tipos de consecuencialismo | Críticas al consecuencialismo

Consecuencialismo (o Ética teleológica) es un enfoque de la Ética que sostiene que la moralidad de una acción es contingente en la acción Salir o consecuencia. Por lo tanto, un moralmente correcto acción es aquella que produce una buen resultado o resultado, y las consecuencias de una acción o regla en general pesar más que todas las demás consideraciones (es decir, el termina justificar el medio).

Es distinto de los otros tipos principales de sistema ético: la deontología (que deriva lo correcto o incorrecto de un acto del carácter del actuar por si mismo en lugar de los resultados de la acción), y la ética de la virtud (que se centra en la carácter del agente más que en la naturaleza o las consecuencias de la acción en sí). Las teorías consecuencialistas deben considerar preguntas como «¿Qué tipo de consecuencias cuentan como buenas consecuencias? «,» ¿Quién es el beneficiario de la acción moral? «,» ¿Cómo son las consecuencias juzgado ¿y quién los juzga? «

Consecuencialismo de agente neutral ignora lo específico valor de un estado de cosas para el individuo, para que los suyos metas personales no cuentes más que de alguien más objetivos al evaluar qué acción se debe tomar. Consecuencialismo centrado en el agente, por otro lado, se centra en la necesidades particulares del individuo, de modo que (aunque pueden además estar preocupado por el bienestar general) ellos son más preocupado por el bienestar inmediato de los individuos, sus amigos y su familia.

La término «consecuencialismo» fue acuñado por Elizabeth Anscombe (1919 – 2001) en su ensayo de 1958 «Filosofía moral moderna», como un peyorativo descripción de lo que ella vio como el error central de ciertas teorías morales (ella era una ética de la virtud). Luego vino a ser adoptado por ambos lados del argumento.

Algunas teorías consecuencialistas incluyen:

  • Utilitarismo, que sostiene que una acción es derecho si lleva a la la mayor felicidad Para el mayor numero de personas («felicidad» aquí se define como la maximización del placer y el minimización del dolor).
  • El hedonismo, que es la filosofía que Placer es la búsqueda más importante de la humanidad, y que los individuos deben esforzarse por maximizar su propio placer total (neto de cualquier dolor o sufrimiento). El epicureísmo es más moderar enfoque (que todavía busca maximizar la felicidad, pero que define la felicidad más como un estado de tranquilidad que placer).
  • Egoísmo, que sostiene que una acción es derecho si maximiza el bien para el uno mismo. Así, el egoísmo puede autorizar acciones que son buenas para un individual incluso si perjudicial hacia bienestar general.
  • El ascetismo, en cierto modo, es lo opuesto al egoísmo en el sentido de que describe una vida caracterizada por abstinencia de placeres egoístas especialmente para lograr un espiritual objetivo.
  • El altruismo, que prescribe que un individuo tome acciones que tengan la mejores consecuencias para todo el mundo excepto para sí mismo, según el dicho de Auguste Comte, «Vivir para los demás». Por lo tanto, los individuos tienen una obligación moral para ayudar, servir o beneficiar otros, si es necesario en el sacrificio de interés propio.
  • Consecuencialismo de la regla, que es una teoría (a veces vista como un intento de reconciliar el consecuencialismo y la deontología), que el comportamiento moral implica seguir algunas reglas, pero que esas reglas deben elegirse en función de las consecuencias que el selección de esas reglas tienen. Algunos teóricos sostienen que un cierto conjunto de reglas mínimas son necesarios para asegurar acciones apropiadas, mientras que algunos sostienen que las reglas son no absoluto y puede ser violada si la estricta adherencia a la regla llevara a mucho más indeseable Consecuencias.
  • Consecuencialismo negativo, que se centra en minimizando las malas consecuencias en vez de promoviendo buenas consecuencias. En realidad, esto puede requerir intervención activa (para evitar que se haga daño), o puede que solo requiera evitación pasiva de malos resultados.

Algunos especialistas en ética de la virtud sostienen que las teorías consecuencialistas indiferencia el desarrollo y la importancia de carácter moral. Phillipa Foot (1920 – 2010), por ejemplo, sostiene que las consecuencias en sí mismos No tienen contenido ético, a menos que haya sido proporcionado por una virtud, como la benevolencia, etc.

Otros han argumentado que el consecuencialismo es incapaz de explicar adecuadamente por qué un moralmente incorrecto acción es moralmente incorrecta, y los intentos de hacerlo conducen a absurdo, como el ejemplo de un «extraño complaciente» que accede a ser horneado en un horno.

Elizabeth Anscombe (1919 – 2001) se ha opuesto al consecuencialismo con el argumento de que no proporciona Guia en que uno debería hacer, ya que lo correcto o incorrecto de una acción se determina con base en solamente sobre las consecuencias que produce.

Bernard Williams (1929-2003) ha sostenido que el consecuencialismo es alienante porque requiere que los agentes morales pongan demasiado distancia entre ellos y sus propios proyectos y compromisos, y tomar un estricto impersonal vista de todas las acciones.

Otros argumentan que el consecuencialismo hace sin distinción entre consecuencias que son visto el futuro y los que son destinado a (por ejemplo, aliviar el dolor de un paciente terminal puede además causar un efecto que uno podría normalmente estar obligado a evitar, a saber, la muerte del paciente: el Principio de doble efecto).

Aún otros han argumentado que el consecuencialismo no toma en cuenta apropiadamente el personas afectadas por una acción en particular (por ejemplo, un consecuencialista no puede realmente criticar abusos de derechos humanos en una guerra si ellos por último resultar en un mejor estado de cosas).